Un año escolar junto al mar en el sur de Francia
Aprender frances y vela viviendo a la orilla del mar.
Vivimos un año escolar en un pequeño chalecito a solo diez minutos del mar y del colegio, en pleno Mediterráneo francés. El colegio, situado literalmente frente a la playa, ofrecía clases semanales de natación, tenis y vela, algo que nuestros hijos disfrutaron desde el primer día. Además, descubrimos los famosos miércoles sin cole de Francia: una oportunidad perfecta para que ellos se apuntaran a actividades como vela, fútbol, artes plásticas e incluso ajedrez, convirtiendo cada semana en una aventura diferente.
Cuando llegamos, no sabían francés, pero en apenas tres meses ya se comunicaban con total naturalidad, y al terminar el curso eran prácticamente bilingües. Rodeada de mar y lagos, esta zona del sur de Francia resultó ser un lugar ideal para familias: un entorno seguro, activo y estimulante, donde los niños pueden disfrutar al máximo de la naturaleza y de un amplio abanico de actividades acuáticas.
Fue un año que nos regaló aprendizaje, integración y una forma de vivir más tranquila, conectada y feliz.